Hoy no queda nada más que resignarme,
tu venganza fue perfecta,
te propusiste destruirme y lo lograste.
No me queda más que pensar que
jamás me quisiste y sólo herí tu orgullo
aquella vez, pero a pesar de todo
te amo y no te puedo arrancar de mi pecho...
Dicen que lo que no mata fortalece,
pero ya nose si vivo,
siento que estoy parado en tu infierno.
Ningún especialista puede curar este dolor,
pero con la ayuda de mis amigos, se hace más
fácil poder salir de esta odisea.
Me propuse seguir de pie,
aunque camino siento
que me llevan de cuatro manijas,
donde por dentro esta muy oscuro, me siento solo,
tengo frío, no se cuanto falta
para que salga el sol.
Quiero pedir disculpa a aquellos amigos
que metí sin querer en un momento de enojo,
y creo que los estoy perdiendo a ellos contigo,
eres un tzunami que se lleva todo,
arresaste conmigo, me arrebataste
lo más bonito de mi: el amor.
Soy un ciego, sordo y mudo
que camina en la calle sin poder ver
algo que no sea tu rostro, escuchar otra cosa
que no sea tu dulce vos,
y gritar que te amo por más que me odies.
Tu adios me fisuro el corazón,
tu mentira, el veneno que mi muerte provocó.
Te deseo una felicidad plena y pura
porque yo si en verdad te amé,
te amo y lo voi a seguir haciendo toda
mi vida.
Nadie me va a
poder sacarte de mi mente...
lunes, 15 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar